Nacido en Barcelona, donde estudió y
empezó a trabajar, Lluís Jordà es un escultor bien enraizado en las
tradiciones artística de su país. Sus esculturas muestran gran
sensibilidad y su carácter romántico; siguiendo los pasos de los
grandes escultores catalanes de los siglos XIX y XX, incorpora
las modernas tendencias artísticas, consiguiendo crear obras de gran
belleza, de trazos simultáneamente clásicos y
modernos.
Sus esculturas gozan de
creciente aceptación en diversos países, especialmente en España,
Francia, Suecia Holanda y Bélgica. Tanto las ediciones limitadas en
bronce o resina como las copias múltiples en resina muestran las
misma creatividad, buena elaboración y cuidadoso
acabado.